Team Ninja no improvisa. Afila. Y con Nioh 3 ha terminado de demostrar que repetir una fórmula no es estancarse, sino dominarla hasta rozar la perfección. La tercera entrega de la saga llegó el pasado 6 de febrero de 2026 a PS5 y PC como un auténtico golpe sobre la mesa dentro del género soulslike, combinando acción exigente, profundidad RPG y una ambición jugable que deja a muchos competidores muy atrás.
La gran novedad de Nioh 3 está clara desde los primeros compases: por primera vez podemos alternar en tiempo real entre dos estilos de combate totalmente distintos, el samurái y el ninja. No es un cambio estético ni un simple árbol de habilidades adicional. Son dos formas de jugar radicalmente diferentes, con armas exclusivas, mecánicas propias y ritmos opuestos. El samurái sigue siendo el rey del control, el bloqueo y la gestión del ki, ahora reforzado con un sistema de desvío que recuerda —y mucho— a Sekiro. El ninja, en cambio, apuesta por la velocidad, la evasión constante y el uso creativo del ninjutsu, con un enfoque más agresivo y aéreo.
Opiniones del Nioh 3 tras las primeras horas de juego
El resultado es una profundidad jugable descomunal. Hablamos de 14 tipos de armas, cada una con su propio árbol de habilidades, combinaciones personalizables y sensaciones únicas. No hay exageración posible aquí: no existe otro soulslike que ofrezca este nivel de variedad real en combate. Cambiar de arma o de estilo transforma por completo la experiencia.
A esto se suma otra de las grandes apuestas de Nioh 3: los open fields. Team Ninja insiste en que no es un mundo abierto tradicional, y tienen razón. Son grandes áreas interconectadas, densas, verticales y repletas de atajos, secretos y rutas alternativas. La exploración no es un extra: es una herramienta clave para fortalecerte, gracias a un sistema de progresión que recompensa investigar cada rincón antes de avanzar.
En lo narrativo, el viaje por distintos periodos históricos de Japón —Edo, Sengoku, Heian y Bakumatsu— vuelve a mezclar historia y folclore con personalidad propia. Visualmente, el juego cumple con creces en diseño artístico, aunque es justo decir que no supone un salto técnico enorme respecto a Nioh 2. A cambio, el rendimiento es sólido y la banda sonora de Akihiro Manabe vuelve a brillar, especialmente en los combates contra jefes.
¿Es difícil Nioh 3? Sí. Mucho. Pero también es más justo y flexible que nunca. La exploración, las builds y el dominio de los sistemas permiten ajustar la experiencia sin necesidad de un selector de dificultad. Eso sí, los errores se pagan caros, como manda el género.
Con una duración que puede superar fácilmente las 90 horas, multijugador, nuevas dificultades y toneladas de contenido endgame, Nioh 3 es una declaración de intenciones. Puede tener defectos —el loot sigue siendo excesivo—, pero su ambición y maestría pesan mucho más.
Nioh 3 no solo es el mejor juego de la saga. Es uno de los grandes referentes del género en 2026 y me atrevo a decir del entretenimiento sacado este año.