Ferrari afronta la temporada 2026 de Fórmula 1 con una mezcla muy reconocible en Maranello: ambición máxima, presión interna y un reglamento nuevo que lo cambia absolutamente todo. Después de un 2025 para olvidar —sin victorias y con un Lewis Hamilton inédito en los podios—, la Scuderia sabe que este año no es uno más. Es, directamente, una oportunidad histórica para resetear el proyecto.
La llegada del SF-26 marca el inicio de una nueva etapa. No es solo un coche nuevo. Es una Fórmula 1 distinta, con motores rediseñados, aerodinámica activa, combustibles sostenibles y una filosofía técnica que obliga a todos a empezar casi desde cero. Y ahí Ferrari quiere estar lista desde el primer día.
Vasseur baja la euforia… pero no el listón
Frédéric Vasseur ha sido claro desde el primer momento. Hay ilusión, sí, pero también muchas incógnitas. El propio jefe de Ferrari reconoce que nadie sabe realmente dónde está hasta que los coches se enfrenten en pista de verdad, empezando por Australia.
El SF-26 ya ha rodado en Fiorano y ha dejado ver pinceladas interesantes, como el nuevo sistema de alerones activos que sustituye al DRS. Pero Vasseur insiste en que ahora mismo la prioridad es entender el coche, validar datos y construir una base sólida. Nada de fuegos artificiales prematuros.
Eso sí, el mensaje interno es potente: Ferrari llega más alineada que nunca. El coche es fruto de un trabajo conjunto entre chasis, motor y aerodinámica, algo que no siempre ha sido el fuerte del equipo en etapas anteriores.
El motor, el gran juez del inicio de temporada
Si hay un punto donde Ferrari se juega mucho en 2026, es la unidad de potencia. El nuevo reglamento da mucho más peso a la parte eléctrica, elimina el MGU-H y obliga a trabajar con combustible 99 % sostenible. Un cambio de paradigma total.
Desde el departamento técnico, Enrico Gualtieri lo define como un desafío que ha obligado a replantear el motor desde cero. Ya no se trata solo de potencia pura, sino de gestión energética, eficiencia y perfecta integración con el chasis. Quien acierte aquí, puede dominar el arranque del campeonato.
Ferrari confía en haber tomado buenas decisiones, pero también asume que tocará corregir sobre la marcha. El desarrollo durante la temporada será clave.

Coches más pequeños, más espectáculo… y más opciones
En el apartado de chasis y aerodinámica, Loïc Serra apunta a otro factor interesante: la vuelta a monoplazas más compactos. Esto debería facilitar los adelantamientos, sobre todo en circuitos urbanos, y aumentar el espectáculo.
La aerodinámica activa será decisiva y Ferrari ha trabajado para que el SF-26 tenga margen de evolución durante el año. En una F1 donde todos convergen rápido, esa capacidad de desarrollo puede marcar la diferencia entre luchar por podios o por títulos.
La respuesta a cómo le irá a Ferrari en 2026 es que tiene más opciones que en años anteriores, pero también menos margen para fallar. Si el motor responde desde el inicio y el coche se adapta bien al nuevo reglamento, la Scuderia puede volver a pelear arriba. No necesariamente dominando, pero sí siendo protagonista.