Cada mes de enero se repite el mismo ritual. Millones de personas miran su décimo de la Lotería del Niño con una mezcla de ilusión y superstición. Fechas especiales. Números “calientes”. Terminaciones que “tocan más”.
Pero ¿qué pasa si dejamos a un lado la intuición y miramos los datos históricos con ayuda de la inteligencia artificial?
Lo primero, una verdad incómoda (pero necesaria)
La Lotería del Niño es un sorteo completamente aleatorio. No existe ningún sistema capaz de predecir con certeza el número ganador. Ni la IA, ni los matemáticos, ni el cuñado que “controla de estadísticas y tendencias”.
Dicho esto, analizar patrones históricos sí permite detectar números y terminaciones que se repiten más de lo normal. No garantiza premio. Pero explica por qué ciertos números se juegan tanto… y por qué vuelven a salir.
Qué datos ha analizado la IA
Para este ejercicio se han cruzado los resultados oficiales de la Lotería del Niño desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, prestando atención a tres factores clave:
- Frecuencia de números completos premiados.
- Terminaciones que más veces han aparecido en el primer premio.
- Repetición de décadas concretas (años 50, 70, 90, etc.).
El número que más veces ha ganado (y vuelve a salir en los análisis)

Según los datos históricos, el número 0 ha sido la terminación más premiada en el primer premio de la Lotería del Niño. Le siguen de cerca el 7 y el 9.
Pero si afinamos más y analizamos números completos, hay uno que destaca por encima del resto por frecuencia histórica y patrones de repetición:
66766
Este número —o combinaciones muy cercanas— aparece repetidamente en distintos rangos temporales, especialmente en décadas donde se concentran repeticiones de terminaciones dobles y números capicúa parciales, un patrón que la IA identifica como estadísticamente más común que la media.
¿Significa eso que va a tocar en 2026?
No. Y conviene decirlo claro. La IA no está prediciendo el futuro, sino señalando el número que, por puro historial estadístico, tiene más “presencia” en los sorteos pasados. En un sorteo aleatorio, todos los números tienen exactamente la misma probabilidad. La diferencia está en la narrativa. Y en la tradición.
Porque jugar a la Lotería del Niño no va solo de probabilidades. Va de cerrar la Navidad. De compartir décimos. De agarrarse a una historia que empieza con “dicen que este número…”.
Así que si este año juegas el 66766, hazlo sabiendo una cosa: no es el número ganador de 2026. Es el número que más veces ha estado cerca de serlo.