En la Fórmula 1 de 2026 hay un coche que está levantando más cejas que ninguno. Y no, no es por una vuelta rápida ni por una simulación de carrera espectacular. El foco está puesto en el nuevo Aston Martin AMR26, el primer monoplaza diseñado bajo la batuta de Adrian Newey para Fernando Alonso. Radical, agresivo y diferente, el coche verde esconde algo que en el paddock ya se comenta en voz baja: un invento técnico que podría darle una ventaja real… y que solo ellos llevarían.
Desde que el AMR26 rodó por primera vez, muchos ingenieros rivales se fijaron en un detalle concreto: el alerón delantero. A simple vista parece incluso demasiado sencillo, casi minimalista. Y precisamente ahí es donde nace la sospecha. En un año marcado por la llegada definitiva de la aerodinámica activa, Newey podría haber encontrado una rendija reglamentaria para ir un paso más allá que el resto.
El “DRS delantero” y la jugada maestra de Newey
Con el nuevo reglamento, la Fórmula 1 introduce un sistema de aerodinámica activa también en el eje delantero. Los flaps del alerón podrán moverse para reducir resistencia en recta y mejorar la eficiencia. La mayoría de equipos han optado por soluciones hidráulicas, similares a las que ya se usan en el alerón trasero. Son sistemas fiables, sí, pero también pesados y complejos.
Aquí es donde entra la sospecha: Aston Martin estaría probando un sistema electrónico para accionar el alerón delantero, en lugar del tradicional sistema hidráulico. Una solución mucho más ligera, con menos componentes y, sobre todo, con una distribución de pesos mucho más favorable.
En el paddock se llegó a pensar que Mercedes podría estar detrás de esta idea, pero en el W17 el sistema hidráulico es claramente visible. Ferrari y Red Bull van por el mismo camino. Aston Martin, en cambio, no deja ver nada… y eso suele ser mala señal para los rivales cuando Newey está de por medio.

Menos peso, mejor equilibrio y un coche más dócil
Los primeros vídeos del shakedown de Barcelona dejan una sensación clara: los F1 de 2026 tienden a ser más “cabezones”, con más tendencia al subviraje. Colocar un sistema hidráulico pesado en el alerón delantero no ayuda precisamente a corregir ese problema.
Si Aston Martin ha conseguido activar el alerón delantero de forma electrónica, el beneficio es doble. Por un lado, ahorra peso. Por otro, mejora el reparto de masas y hace el coche más equilibrado en curva, algo clave para un piloto como Fernando Alonso, que exprime al máximo la entrada en curva y el paso por el vértice.
Eso sí, no todo son buenas noticias. Se comenta que el AMR26 sigue estando algo pasado de peso, en parte por las dificultades para superar los crash test de la FIA. Un problema habitual en coches extremadamente agresivos desde el punto de vista estructural. Aun así, el margen de desarrollo durante la pretemporada es amplio.
Un Aston Martin diferente… y peligroso
Funcione o no desde la primera carrera, el AMR26 ya ha conseguido algo fundamental: poner nerviosa a la competencia. Newey vuelve a hacer lo que mejor sabe, interpretar el reglamento como nadie y encontrar soluciones que otros ni siquiera se plantean.
Si este sistema electrónico del alerón delantero se confirma y demuestra ser legal y eficaz, Aston Martin podría empezar 2026 con una ventaja técnica inesperada. Y en un año de cambio de reglamento, eso puede marcar la diferencia entre luchar por puntos… o soñar con algo mucho más grande. Fernando Alonso, desde luego, ya tiene motivos para creer.